

Descripción
Me rechazaron. "Mi madre paso junto a mi como si yo no fuera nada. Mi padre dijo: 'Ella fue parte de nuestra manada, pero ya no lo es-y nunca volvera a serlo.' Y Luke-mi companero-se quedo al lado de mi hermana y permitio que todos fingieran que yo no existia." Se lo dieron a Lilith. Mi gemela. Mi reflejo. Y ella se llevo todo. Asi que hui-al territorio enemigo, donde esperaba morir. Leon, el Alfa de la Manada Mas Fuerte, deberia haberme matado. En cambio, me convirtio en sirvienta. Sin nombre. Sin titulo. Sin loba. Fregaba suelos y cargaba bandejas en un lugar al que no le importaba si vivia o desaparecia. Me dije a mi misma que era mejor asi. Oculta era mas seguro. Entonces el me obligo a ir a la boda. Lilith y Leon. Mi hermana. Mi companero. Envuelta en plata y sonriendo como si no me hubiera robado todo. Yo permaneci entre la multitud mientras celebraban lo que debio ser mio. Pense que eso seria lo peor. Entonces llamaron mi nombre. En voz alta. Frente a toda la manada. "¡Nomino a Isla Quinn!" No me habia inscrito en la ceremonia de Luna. No habia planeado estar entre las hijas nobles, todas entrenadas, elegidas, adoradas. No tenia nada. Sin aliados. Sin forma de loba. Solo un pasado lleno de rechazo y un cuerpo que se negaba a cambiar. "Se estan riendo," susurro alguien. "Ni siquiera puede transformarse." Pero Leon no se rio. Observo. Espero. Como si viera algo que yo no veia. Cuando le dije, "No puedo transformarme. Nunca lo he hecho," el dijo, "Entonces lo resolveremos." No pedi pelear. Pero no sere su chivo expiatorio. No sere su error silencioso. Puede que no tenga loba, pero tengo dientes. Y estan a punto de recordar quien soy.
Capítulo 1
Dec 9, 2025
La voz de Lilith llenó la habitación mientras relataba su última sesión de entrenamiento. Sus padres la observaban con una admiración radiante, sus sonrisas amplias y aprobatorias.
—Eres tan talentosa, Lilith —dijo su madre—. Eres todo lo que una futura Luna debería ser.
—Lilith tiene una gracia natural —añadió su padre—. Prácticamente está destinada a ser Luna.
Lilith echó hacia atrás su cabello dorado, una sonrisa satisfecha cruzando brevemente su rostro. Al otro lado de la habitación, Celine estaba sentada al borde del sofá, pequeña y callada, intentando fundirse con el fondo.
—Cualquiera podría ser buena con tanta práctica —dijo Celine en voz baja, apenas audible.
La risa desdeñosa de su padre fue cortante.
—No, Celine. Esto requiere talento. Talento de verdad. —Sus ojos se posaron en ella, llenos de decepción—. Tal vez deberías esforzarte más. Aprende de tu hermana.
Las palabras dolieron, agudas y frías, pero Celine se mordió la lengua. La habitación quedó en silencio, salvo por el sonido de Lilith inclinándose más cerca, su voz melosa y burlona.
—Quizá si dejaras de soñar despierta, serías buena en algo —dijo Lilith con una sonrisa empalagosa.
Celine guardó silencio, pero su mente bullía con recuerdos amargos: Lilith colándose en su habitación, arrancando páginas de sus diarios, garabateando notas crueles como "No vales nada" o "Nadie jamás te querrá".
Ella siempre había sido la mejor hija.
La belleza de Lilith era innegable; su cabello rubio oscuro brillaba como oro, sus intensos ojos azules resultaban a la vez dominantes y cautivadores. Celine, en cambio, sentía que era un reflejo pálido. Su suave cabello rubio plateado atrapaba la luz como la luna, la marca de nacimiento en forma de media luna en su mejilla, un rasgo que Lilith se burlaba sin cesar.
El apodo de "fea" había seguido a Celine como una sombra.
Pero esa tarde, al escabullirse fuera de la sala familiar hacia el aire fresco de la noche, una chispa de esperanza reemplazó el dolor en su pecho. Llevaba días sintiéndolo: un tirón, profundo y magnético. En algún lugar de la manada Midnight Crest, su pareja destinada la esperaba.
El pensamiento la reconfortaba. Sus labios se curvaron en una pequeña sonrisa secreta mientras imaginaba una vida en la que por fin sería libre.
Pero dos días después, su mundo se hizo añicos.
El salón principal de la manada bullía de energía cuando Celine entró, su corazón palpitando con fuerza. Sus ojos se fijaron en Luke —un guerrero de hombros anchos y un aura de fuerza bruta—. Su pecho se apretó cuando el reconocimiento la golpeó como un rayo. Es mío.
Pero antes de que pudiera moverse, una voz familiar resonó.
—¡Luke! Ahí estás —llamó Lilith, deslizando su brazo con naturalidad por el suyo.
Celine se quedó helada al ver a su hermana inclinarse hacia él, susurrándole algo que le arrancó una suave risa. El brazo de él rodeó la cintura de Lilith, posesivo.
—¿Luke? —acertó a decir Celine, con la voz temblorosa.
Él levantó la vista, su expresión educada pero distante.
—Celine —dijo con sequedad, asintiendo.
Los labios de Lilith se curvaron en una sonrisa cruel.
—Oh, Celine, ¿no lo sabías? —pasó sus dedos por el pecho de Luke—. Luke y yo... bueno, justo hablábamos de nuestro futuro. Parece que él es mi pareja.
Sus palabras la aplastaron, el aire abandonando sus pulmones.
—No —susurró Celine, negando con la cabeza—. No puedes... él es mío.
La mirada de Lilith se endureció, su sonrisa tornándose más fría.
—¿Tuyo? —repitió con una risa suave—. ¿De verdad creíste que alguien como él te querría a ti?

From His Slave to Luna
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